sábado, 21 de abril de 2012

Balance mental

Hace un año comencé a escribir este blog. Durante toda la vida me dedicaba a tener en mi mente todo lo que me rondaba y tenía que sanar, pero no se bien por qué, necesité plasmarlo y escribirlo en ese momento, y la verdad es que creo que fue un acierto. Al escribirlo, sale fuera y de alguna manera libero y despejo la mente.

La mente, esta mente que nos mueve, nos enciende, nos apaga, en definitiva la que controla todo lo que somos, como nos comportamos, nuestro estado de ánimo, nuestros deseos... esta mente nuestra lo es todo y no conocemos más que una pequeña parte de lo que encierra.

En mi caso ha llegado a un punto que ya no puede almacenar más... tengo enormes lagunas mentales, mi memoria desaparece por momentos y sólo recuerda o guarda aquello que realmente importa, pero para ello elimina otra información.

Es como el que va apilando informes sobre una mesa y cuando la montaña es tan alta se va olvidando de los que tiene más abajo, o le caducan los plazos y al final terminan en el cubo de la basura, pues más o menos eso es lo que le sucede a mi mente.

La verdad es que soy una persona bastante resolutiva, de los montones de situaciones que se me ponen delante en un chasquido de dedos he podido resolver el 85 o 90 por ciento de las mismas. Pero que sucede con esas que no consigo resolver??? Se van apilando en esa mesa de mi cabeza y ocupando demasiado espacio que no me permite descansar ni tener hueco para seguir creando y avanzando.

No me gusta que las situaciones que se me dan no se resuelvan instantáneamente porque ya supone tenerlas en mi mente más del tiempo que deben estar, que me anden rondado día trás día y, que sino hay solución o no la solución que a mi me conviene, me suponga algo que me quita más tiempo de lo normal y que incluso llegue a rayarme u obsesionarme por no resolverse a tiempo.

Alguien me mostró un truco y la verdad es que no se si me va a salir hacerlo, pero la idea es maravillosa. Me dijo:

. Esther, cuando algo no consigues darle solución inmediata en la manera que tu deseas, sácalo fuera de tu cabeza. Cólocalo en la estantería de los pendientes y sólo cuando necesites retomarlo tómalo de nuevo y ponte con ello. Que lo resuelves, genial. Una cosa menos en tus asuntos pendientes. Que no lo resuelves, pues con mucho cariño lo vuelves a dejar en ese estante hasta que llegue de nuevo el momento de retomarlo.

Parece obvio esta manera de manejar esos asuntos que no se resuelven rápido, pero quién no se raya con algo que no consigue solucionar? quién no recuerda días y días, semanas tras semanas con algo en la cabeza que te ronda y no le das descanso? como esa persona que te atrae y sabes que no te conviene pero luchas por sacarla de ti y no puedes llegando a obsesionarte tanto que acrecentas el problema y no le das salida porque tu mismo te encargas de llenarte de ese problema?

Se pueden poner miles de ejemplos: ese examen que debes superar y que no consigues memorizar, esos kilos que debes perder y que te generan una enorme ansiedad, esa enfermedad crónica que te cuesta asimilar...

Todo ésto nos aprisiona de tal manera que no nos permite fluir y si aprendiésemos a eso de aparcar las cosas para cuando se éste preparado para darle salida, cada día estoy más convencida que muchas de nuestras obsesiones, de nuestras rayaduras, de nuestros miedos se converterían en algo menos denso que no nos dañaría tanto.

Se ha leído mucho sobre enfermos que se han sanado con pensimientos positivos y cosas de este estilo. Seguramente funcione, no digo que no, pero de lo que si estoy segura es que muchas de las dolencias o enfermedades que poseemos son causadas por algo que en la mente nos supone esfuerzo, carga o dolor. Yo tengo mi "tara" particular, mi columna, se que produce esa dolencia y también se que aún reconociendo lo que es no he podido resolverlo aún.

Doce años desde mi primera intervención, un disco que se rompe porque dentro de mi ya no puedo más y estalla através de mi espalda, mira coincide con el embarazo y nacimiento de mi primera hija. Que nadie crea que eso fue una carga para mi, todo lo contrario, mi hija fué lo más bonito y lo único que me hacía feliz en ese momento de mi vida, así que la carga no la producía ella sino mi pareja.

Siete años después mis cervicales... otra operación, coño, si coincide con mi ruptura matrimonial ya le vamos dando significado al tema que mi mente ronda y ronda desde hace tiempo.

Ahora, cinco años después vamos con la tercera operación, en un par de semanas pasaré de nuevo por quirófano y la verdad, quiero estar bien, pero me preocupa operar de nuevo y que mi mente no consiga terminar de una vez por todas con todo lo que encierra mi ·punto débil, por llamarlo de alguna manera. Tengo reconocido desde hace muchos años quien produce mis roturas y desgastes de discos, pero no consigo acabar por ello.

Si consiguiese tan sólo sacarlo de mi cabeza y dejarlo en ese estante de asuntos pendientes, ya conseguiría que dejase de sobrecargar mi cuerpo para dejar de dañarme.

Pensaba que ya lo había superado, que tenía una relación más o menos cordial por nuestros hijos, pero no, he comprobado que no es así.

Sigo alerta cada vez que se dirige a mi, temo por donde me la va a clavar de nuevo, desconfío de cada propuesta que me hace... se que tengo motivos, tanta mentira, tanta manipulación, tanto ir por detrás sin decir las cosas claras, me ha convertido en la persona desconfiada, asustada y alerta en la que me transformo con él, pero... BASTA!!!!!

Esto tiene que acabarse, necesito aparcar este tema, hasta que consiga darle una salida. Dejarlo en el estante hasta que esté preparada para pedonarle, si, perdonarle, han pasado cinco años y sigo sin perdonarle.

No lo pone fácil, después de tanto tiempo el continua buscando como hacerme daño, como fastidiarme, no me perdona nuestra ruptura, me culpa de haberle hecho perder 19 años de su vida, de destrozar su hogar (no el mio), de haberle roto su vida y muchas cosas más.

Está bien, ese es su dolor, su rabia, su manera de culpar a los demás de algo que no quiere asumir y de acuerdo, para el es así, es su visión o donde ha querido quedarse después de tanto tiempo. Pero es suyo y no debo dejar que eso me siga contaminando y dañando y se haya anclado como una carga más de las pasadas.

Es hora de acabar con esos lazos, de romper del todo. Quiero que está última operación (estoy segura de que no va a haber más) suponga esa ruptura.

Quiero salir de esta recuperación liberada de esta gran carga, quiero perdonarle, quiero fluir, quiero... quiero... quiero... SER LIBREEEEEE!!!!

Así que la próxima vez que escriba aquí será para escribirle una carta de perdón desde el cariño y el amor, desde el rencor y la rabia no.

Os abandono por un tiempo, que espero sea corto... sin perdón no hay vida ni liberación para mi y lo que más quiero y deseo es ser LIBRE.

Quiero poder gritar desde el corazón soy LIBREEEEEEEE!!!!!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Reflexión sobre la vida por Angeles Caso

Me ha encantado comprobar que hay personas que valoran las mismas cosas que yo y que, no se si todos o sólo algunos, reflexionamos e intuimos en parte lo que es la vida y para que estamos aquí. Por eso me atrevo a añadir una entrada de este personaje público y conocido.
Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Angeles Caso.

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Mi camino en la Selva

Cuando llegamos al mundo se nos lanza en mitad de la selva. No conocemos nada de esa selva. Pero estamos con los padres o personas que decidimos estar y serán los que nos enseñen y muestren la vida desde su punto de vista, que no es el nuestro, pero... veremos que puede pasar o sucede..., Seguramente miles de combinaciones porque cada uno somos únicos y el camino el nuestro.

La mayoría no es consciente de que en la selva hay un camino que deberemos seguir para llegar a dónde tenemos que llegar.

Así que comenzamos a movernos en nuestro entorno cercano. Nos comemos lo que hay allí, arrasamos ese pedacito de terreno para llegar a un punto en el que ya no quede nada.

Llegado ese momento nos quedamos pensando en que algo pasa, ya no hay nada, nos aburrimos, nos desesperamos, nos amargamos, nos quedamos vacios, nos ahogamos en nuestro propio espacio, nos da la sensación de que hemos estado perdiendo el tiempo, en otros momentos nos rendimos y asumimos que esa es la vida que elegimos, sin imaginar que fuera de ahí puede estar el camino que nos lleve a sentirnos bien por ir hacía donde debemos ir...

(Pausa de un mes antes de continuar...)

Hace semanas que comencé a escribir sobré esta selva y me fué imposible continuar hasta hoy que lo retomo. No me sentía preparada ni con ganas de escribir lo que es esta selva, lo que he pasado en ella, las veces que me he apartado del camino y las veces que he sentido la necesidad de volver a él, sintiéndome desesperada, triste, amargada, encerrada, sin salidas... incluso en momentos con ganas de terminar esta andadura y pasar a mejor vida.

Pero hoy me apetece escribir sobre ese momento hace ya casi 7 años en que alguien muy cercano y que me quería de verdad me dijo: "Esther, ya no sonríes"

Es triste darte cuenta que has perdido la alegría y las ganas de ser feliz, que te has abandonado y te has rendido a la suerte, que no tienes las riendas de tu vida y principalmente... que no tienes ni ideas ni sabes por donde empezar de nuevo.

Ahora, desde la distancia se que esas palabra de mi amiga fueron las que activaron de nuevo mi cerebro para encender esa llama apagada. Para empujarme de nuevo a buscar mi camino y salir de ese trocito de selva en el que me había quedado encerrada desde hacía ya demasiados años. Diecisiete años luchando y dándome de golpes contra un muro eran demasiados y ya era hora de comenzar a reaccionar y encontrar de nuevo la luz y el brillo que me iluminase.

Pero antes de continuar quiero hacer algo que debí haber hecho hace ya tiempo... son sólo unos palabras, pero unas palabras llenas de amor y carino hacía alguien especial que paso y se quedó en mi vida: Gracias amiga Carmen, gracias por estar a mi lado y decirme las palabras oportunas y ofrecerme algo que me ayudaría a salir de ahí. GRACIAS.

Desde ese momento no he cesado de buscar ese camino que me de vida y brillo en los ojos. He roto con muchas cosas, he comenzado otras para volver a caer en la selva y apartarme de mi camino, pero... sigo, sigo buscando esa orilla del río que me llevé a sentirme libre y en la línea que necesito ir para no sentirme atada y amarrada.

Y lo que voy descubriendo es que cuando uno está en ese camino todo es más fácil, como si las cosas se fuesen dando solas, sin buscarlas, sin pedirlar, casi sin necesitarlas, simplemente están ahí y van apareciendo según vas avanzando y acercándote a ti y a tu fín en la vida.

Y que estar en el lugar que debes estar te hace sentir plena, llena de vida, de alegría, sin pesos, con la mente lúcida, el corazón grande y una sensación de libertad y de seguridad que jamás pensé tener.

Se que me queda mucho por aprender, mucho por vivir, mucho por hacer, pero... es tan bonito tener ganas de vivir y sentirte vivo después de haber estado a punto de no continuar que sólo puedo pensar y sentir lo afortunada que soy y la gente tan maravillosa que tengo y he tenido cerca que me da y me ha dado pistas o señales para buscar mi camino y retomarlo una y otra vez.

Me apartaré de nuevo de él? no lo sé, seguramente si, pero el tiempo que me aparte será lo suficiente para darme una nueva lección para seguir avanzando hacía ese paraiso que me está esperando.

Si, ya se que suena a muy espiritual, pero claro, es que el hombre es carne y espíritu... y no me voy a olvidar de nuevo de ello, hay que cuidar el espíritu que tuve tan abandonado y tanto daño me causó. Ya no repito de esos errores, ahora a cuidarme y a amarme en todos los aspectos y necesidades de este cuerpo y esta mente que me acompaña.

Y seguramente haya mucho que hablar de esta selva que es la vida... otro día, por hoy es suficiente para mi, no quiero recordar el pasado, sólo ver los efectos de mi presente y soy feliz, así que muestro mi alegría así.

Feliz vida y buena selva!!!!!



martes, 3 de enero de 2012

Aprendiendo en la escuela de la vida

Hasta el momento todo lo que he escrito parece que se encontraba teñido de una mueca de dolor, de tristeza o de sufrimiento.

Hoy no es que me encuentre perfecta, pero al menos he encontrado un pequeño equilibrio y una paz que me permite sobrellevar estos momentos de mi vida.

Es curioso lo que hablamos de buscar el equilibrio e incluso pensar en que consiste ese equilibrio, pero la verdad es que no sabemos ni tenemos ni idea de lo que es.

Hace unos meses, al final del verano, me sentía amargada, harta, cansada de todo y con ganas de salir corriendo y no parar.


Sentía que tenía que huir y dejar todo lo que estaba en mi vida hasta ese momento. Y así lo hice. Mis clases de gym-ki, mis grupos de trabajo, mis grupos de ocio... todo, lo deje todo... mantenerme en algo que me hacía estar encerrada en un bucle sin salida me estaba haciendo sentir enfadada y agresiva, cosa que me llevaba a sentirme mal porque yo no me reconocía en ese ser en el que me había convertido.

Tan sólo han pasado 4 meses desde esa decisión (acertada) y aunque no me ubico del todo, no echo de menos nada de lo que he dejado atrás.


Cada momento que se va superando o analizando te vas dando cuenta de que la escuela de la vida, sobretodo en función del pupitre en el que te sientes, va a marcar en gran parte tu vida por no decir toda.

Pero lo que estoy aprendiendo es que si lo deseas y trabajas mucho para cambiar de pupitre puedes hacerlo.

Y justo en ese momento me encuentro en distintos aspectos de mi vida... en unos ya he conseguido cambiar y estar en equilibrio, y en el resto me queda mucho camino aún pero no es imposible, simplemente porque quiero conseguirlo y como mi horoscopo me marca, soy cabezona. Aunque yo prefiero decir que soy tenaz y persistente... me gusta luchar por lo que quiero en la vida, sobre todo si está en mi mano.

Si ya depende de las decisiones de terceros, dejo que esos terceros lo decidan y mientras me quedo mirando y esperando desde la barrera, aunque en ocasiones esa espera me supera y me duele.

Pero justo es eso lo que estoy trabajándome ahora para cambiar de pupitre y conseguir sentarme en las filas de enmedio, donde se encuentra ese equilibrio que me va a ayudar a ser paciente y humilde y vivir tranquila y sin ansia. De esa manera sabré aceptar que la vida es como debe ser y no como yo quiero diseñarla en relación con las otras personas de mi entorno.

Yo no puedo influenciar ni obligar a nadie a que haga la vida que yo quiero que haga para mi beneficio. Yo que "presumo" de amar desde la libertad debo ser justa y hacerlo así... no sólo decirlo para luego no actuar en consecuencia.

Es muy difícil y me duele, pero se que es porque aún no he aprendido ni interiorizado en mi lo que es vivir en equilibrio y armonia. Y que la humildad no está tan presente en mi como me creo.

En fín... no se si tardaré mucho en poder estar sentada en los bancos del medio de la clase, pero al menos quiero intentarlo para dejar de sufrir y de llorar tanto.

Estar en paz, en armonia y en equilibrio es mi meta en la vida, al menos respecto a mi y voy a por ella.

No me rindo... voy a por todo ya que he llegado hasta aquí, no quiero volver atrás y necesito seguir avanzando en la vida... hay personitas que tengo muy cerca que van a salir beneficiadas de ello y por ellos y sobretodo por mi, debo trabajar por conseguirlo.

Y como dijo una persona especial que se cruzó una vez en mi vida... Decido tener serenidad. Vivir es Amar!!!!!

martes, 20 de diciembre de 2011

Mi jueza y yo

Hoy ando en guerra con mi jueza interior... bueno ya llevo un par de días extraña, pero hoy he tomado consciencia de que es mi jueza la que me ronda y me está marcando de ahí mi apatía, mi tristeza y mis pocas ganas de hacer algo.
No me muevo de casa, no me muevo de la cama, pierdo el tiempo en no hacer nada y me encantaría dormirme y que pasasen los días volando para no sentirme así.
Pero encima no duermo, hoy vuelvo a estar cansada de equivocaciones, me puede mi inseguridad? o quizá la falta de control? o el no comprender nada?

Bah, da igual, me da igual todo, estoy cansada de poner y dar y ya paso. Estoy cansada de parecer una idiota, de esperar. Se que algo no va bien y eso debería servirme para no continuar parada.
Dejo a un lado los proyectos que tenía en mente porque nada me convence, no estoy segura de ir en la línea correcta, tampoco se si estoy perdiendo oportunidades, tengo un tremendo enrredo en mi cabeza.
Me noto tensa, impaciente, todo me supera y me llena de una agresividad que no me gusta pero que a la vez necesito liberar y sacar fuera.
Según escribo siento un aturdimiento y unas enormes ganas de cerrar los ojos y descansar... creo que voy a hacerlo, quiero hacerlo... luego seguiré o no, no lo se, sólo quiero dejarme invadir por este sueño y no pensar...

Zzzzzzzzzzz!!!!!

sábado, 3 de diciembre de 2011

Por fín me quiero!!!!!

Lágrimas!!! Tristeza de no comprender porque parece tan complicado estar a mi lado.

Como dice mi buena amiga Flory: "Que desgraciaditas somos" y la verdad es que hay momentos en que se piensa. Aunque otros nos animamos diciendo: "Ya llegará, ya llegará quien comprenda lo que somos y sepa reconocer lo auténtico y genuino".

En fin, ya no me castigo ni me prejuzgo porque yo no estoy haciendo nada más que ser quien soy, y expresándome como siento y como necesito y siento el impulso de hacerlo.

Si no hiciese eso, volvería a moverme en función de como esperan los demás que me mueva o como ellos estipulan que es lo correcto, y eso... simplemente por agradar y ser aceptada.

Pues ya no. Ya no soy así. Claro que quiero ser aceptada, pero aceptada como soy. Si así no se me quiere, penaré, lloraré, me entristeceré pero seguiré adelante y de  momento me quedan pocos, pero los mejores a mi lado que me respetan y me quieren así.

Mucha gente pasa por mi lado y me dice amiga o se creen amiga, pero en cuanto tomas distancia te das cuenta que de amiga, nada de nada, no te respetan, sólo piensan en lo que les proporciona estar a tu lado y con tal de sentirlo te arrastran y te obligan a no separarte de ellos. Que pena, mira que me entristece esta situación porque yo si les quiero como una amiga.

Puedo comprender que no se me hable por miedo. Bueno, no lo comprendo, simplemente se que es así y me toca aceptarlo. Pero no puedo comprender como se teme a alguien que no hace daño, a alguien que sólo da cariño y amor. Compararme con Jesucristo me parece algo prepotente por mi parte, porque yo no soy capaz de poner la otra mejilla tantas veces. Y no se si el sentía lo mismo que yo, pero puedo llegar a conocer la vida tan solitaria y llena de enemigos que tuvo y que se le quisiese difamar y hundir.

Total, es lo que llevo viviendo (no voy a decir sufriendo ya) desde que tengo uso de razón.

Gente que intenta machacarme, que me ha hecho daño gratuitamente simplemente por envidia? por querer ser como yo? por querer tener lo que yo? por...? por...? por...?

Si nos ponemos a mirar... pero qué es lo que tengo yo? una vida que ha tenido no baches, sino montañas enormes que subir y escalar, para luego bajar y vuelta a escalar y quedar atrapada en algún risco o pico. Envidiable, una vida realmente envidiable... perdón por mi ironía, pero ya estoy aburrida de esta historia.

Si ya se que tengo muchas cosas buenas y que soy una persona buena, llena de amor, que busca la tranquilidad y la paz interior y que huye de envidias, disputas absurdas y celos extraños, y que no me gusta nada verme enrredada en esas historias.

Y que lo único que busco es ser feliz y hacer feliz a los que me rodean, pero ya se acabo de sacrificar mi felicidad por la de los demás, ahora mi prioridad es lo mio, ya es hora de que me quiera y que me respete.

Me regalo una cancion de The Pretenders "Creep" porque me la merezco... y no digo más... se acabo tantas lamentaciones, así no crezco y yo quiero subir muy alto.

Escuchad la música http://www.youtube.com/watch?v=r-HEuIEeSio, escuchadla... y como siempre volveré, pero ahora me aparto de lo de siempre para ser feliz.

viernes, 14 de octubre de 2011

El efecto embudo

Seguramente no seamos conscientes de que venimos a este mundo con una gran asignatura pendiente: EL AMOR.
Realmente, es lo que deberíamos aprender y manejar para ser felices y hacer felices.
Sí, algunos pensaréis como siempre en el amor en pareja pero... nada más lejos de la verdad. El AMOR es mucho más, el amor de pareja es sólo una pequeña parcela de lo que engloba el AMOR.
Algunos tenemos que aprenderlo, otros lo traemos aprendido, pero si analizamos a la humanidad todos, de alguna manera o de otra, lo tenemos como asignatura pendiente y lo manejamos malamente y algunos ni lo tienen presente.
Quizá yo sea una de las afortunadas en traerlo aprendido y diréis: Jo que suerte!!!, y si, seguramente sea una suerte, pero si me analizo se podrá observar que efectivamente soy AMOR y se darlo sin medida a todos los que me rodean o se cruzan en mi vida.
Pero... la entrada para recibirlo es tan pequeñita que apenas entran leves rafagas que no equilibran ni por asomo las cantidades de AMOR que voy entegrando a mi paso.
Así que si lo representasemos con un dibujo podríamos tener una figura similar a un embudo, donde la parte de recibir es la parte estrecha y la parte de dar la ancha.
Y qué sucede entonces? Que se montan dos pelotas enorme con unos atascos que dejan pequeña a la M30 en hora punta.
Por un lado está la bola que se crea al querer soltar tanto amor. Ese amor desbordante,  sin control y desproporcionado que al final me agota y me produce muchas insatisfacciones, porque la pelota de recibir es incapaz de retroalimentarme.
Es como cuando tienes una botella de agua que contiene una tercera parte de agua y que tu necesitas tener llena. El agua representa el amor y todos queremos tener el amor al máximo.
Que hacemos entonces para llenarla? buscamos a alguien que nos llene lo que nos falta, y pasamos a incluir en nuestro amor el amor de otra persona. ERROR!!!!!
Y por qué es un error? por ese amor no es nuestro amor y pasamos a vivir el amor (sentimiento/vida) de otro dejando el nuestro incompleto y supliendo nuestra carencia con la otra persona. Eso conlleva a anularnos y a depender emocionalmente de la otra persona. Lo que se viene llamando DEPENDENCIA EMOCIONAL.
NO!!!! Eso no me lo puedo permitir de nuevo. No puedo estar viviendo mi vida en función de la persona que pase a ocupar mi corazón. Tengo que aprender a darme mi amor porque lo tengo para el resto y me olvido de darlo a la persona más importante: YO.
Si tengo AMOR y me desborda, sólo tengo que pasar esa parte exagerada que doy a los demás al lado de dármela a mi y así abriré la puerta de entrada de amor y equilibraré mi embudo para pasar a ser un cilindro perfecto.
Aprendo a quererme, pero os aseguro que no es tan sencillo. He tenido que recurrir a imaginarme como un bebé en mis propios brazos para darme cariño y os aseguro que fue de los más tierno y dulce que he sentido nunca. Si es ese el amor el que doy, que boba que me lo esté perdiendo y me cueste tanto dármelo.
Aprendo, si aprendo, pero que difícil y costosa se me hace está lección.
Ahora os dejo un rato que voy a acunarme y mimarme entre mis brazos.

Deseo decirme... ME AMO!!!


miércoles, 5 de octubre de 2011

Confianza, desconfianza

Estaba el agua, el fuego y la confianza.
El agua dijo: - Si alguna vez no me encontráis dirigiros hacía un prado muy verde y con muchas flores, seguro que allí me hayaréis.
El fuego dijo: - Si alguna vez no me localizáis dirigiros hacía donde haya mucho humo y muy altas temperaturas, seguro que allí estaré.
Y la confianza dijo: - Si alguna vez no me encontráis no me busquéis porque me habréis perdido
.
Cuando esta mañana venía en el coche escuchando la radio, una persona ha contado este pequeño cuento (que he retenido como buenamente he podido y escrito con mis palabras), y me he dado cuenta de lo importante que es para mi la confianza.
Soy una persona confiada por naturaleza. La entrego sin darme apenas cuenta. Es otro de mis tesoros que me gusta ofrecer a las personas, pero... ahora que me siento traicionada justo en la confianza, veo lo que me duele y el daño que me produce no poder confiar ya en esas personas.
Por qué no han cuidado ni mimado uno de los tesoros tan bonito que les había entregado?...
Unos por falta de respeto, otros por miedo, otros por egoísmo, otros por salvar su culo... uff, que rachita llevo.
Yo no quiero desconfiar del mundo porque no me gusta moverme alerta y desconfiada en todo momento. Pero tanto desencuentro y tanto abuso están llevándome a desconfiar de la gente. 
Y eso me está haciendo daño... en este momento siento una gran tristeza y una pena que me embarga... ya veo que sigo sin saber seleccionar mis amistades y vuelven y vuelven a dañarme por dentro.
Que ganas de llorar tengo. No quiero compadecerme ni sentirme víctima de mis propios errores. Pero que ganas de llorar...
Ya no podemos confiar en casi nadie, es una pena, verdad? Qué le está sucediendo al mundo que es incapaz de respetar al resto?
Por qué somos tan terrenales que sólo vivimos por el bien propio sin tener miramientos para los otros?
Acaso no es más bonito moverse por el mundo con respeto y sin hacer daño a nadie?
Luego me dicen que he perdido la fé... cómo no voy a perder la fé en la humanidad viendo y sintiendo lo que estoy viendo y sintiendo?
Es muy fácil creer cuando todo nos va de cara y cuando nadie te perjudica y te daña, pero... lo difícil que se me hace tener fé en estos momentos. 
Quiero tenerla, pero, si soy sincera, por dentro carezco de ella. No siento la fé. 
Me ayuda que aún me queda la esperanza, que aunque se tambalea, de momento sigue ahí porque se que algo bueno me espera en mi camino.
Hace poco alguién me dijo que se acabó eso de hacer el camino con tanto esfuerzo y con tanto dolor... que ya había tenido bastante y... que ganas tengo de que así sea. Seguramente la solución esté en mí, pero me sigo aferrando a lo aprendido porque si salgo de ahí no se moverme ni hacía donde dirigirme. 
Necesito ya algo nuevo. No quiero rendirme ni amargarme. Necesito sentirme libiana y en paz... ahora puedo y ahora quiero.
No puedo máaaaasssss!!!!! 
Fuera este dolor en mi pecho. Fuera este dolor en mi vientre. Fuera este dolor en mi cabeza... Se acabó!!!!!
Cierro las puertas a los que me dañan. 
Deshecho los lastres de decadas que me acompañan. 
Ya está!!!!!
Inicio mi andadura con mi pequeña mochila. 
No necesito más que querer y toda mi fuerza bien empleada... Y eso lo tengo!!!!!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Como duele

Demasiado tiempo con el corazón constreñido… ese vacío del que hablaba al principio de mi blog luego se convirtió en dolor y pase de ser una persona llena de amor a una persona llena de rabia y desolación.

Esa no soy yo. No me reconozco. No me gusto… total… me amargo y me daño y me alejo del AMOR con patas que soy.

En mi necesidad de recuperarme he soñado con esa persona por la que sentí amor prácticamente toda la vida.

Recordé ese sentimiento tan dulce y bonito que había vuelto a desterrar por segunda vez en mi vida… es la única persona que ha conseguido sacar lo mejor de mi en todo momento, que ha sido el dueño de mi corazón a lo largo de toda mi historia, y al no poder tenerle había vuelto a anular el amor en mí.

Necesito recuperar ese sentimiento porque de no ser así no se en que me voy a convertir, pero lo que si se es que si sigo encerrando y bloqueando el corazón pasaré a ser una sombra de lo que soy.

El comienzo ha sido duro. El dolor que he revivido ha sido tan grande que me siento débil y abatida… las lágrimas que derramo no me alivian de momento, pero al menos siento y me permito vivir, con dolor, pero vivir.

No quiero volver a enfermarme de pena y de dolor, no quiero ocultar lo que siento, no quiero pasar por alto de nuevo mis sentimientos para que no me duelan.

Llego la hora de enfrentarlo y superarlo. Aceptar que no puede ser y dejar de albergar falsas esperanzas que no me dejan seguir adelante ni evolucionar.

Pido perdón por amar a quien no debo, por mantener vivo ese recuerdo esperando que algo cambie, algo que no está en mi mano, sino en la suya, pero… eso no va a cambiar.

Por tanto me retiro de esa espera, de esa ilusión inalcanzable, de ese amor de juventud que me lleno tanto que me dejo enamorada para toda la vida, y que en nuestro reencuentro en la madurez despertó sin avisar y sin esperarlo.

Ese sentimiento sigue ahí, pero debo aprender a convivir con él desde el recuerdo y desde ese cariño tan grande que le tengo, pero… sino consigo liberarlo de alguna manera no voy a poder continuar libremente mi camino.

Tengo que decirle adios, pero dudo de estar preparada… según escribo siento mucha pena y un gran dolor en el pecho… se que me estoy despidiendo y la despedida duele tanto...

Llegará ese momento en qué no duela este recuerdo? Quiero que llegue, necesito que llegue… necesito dejar que mi amor fluya para no dañarme.

Es mi momento de limpiar y despedir y necesito hacerlo de todo, y lo iba haciendo pero… este amor me duele, me desgarra y me destroza por dentro… y se que es fundamental que lo consiga.

Bueno, sólo hablar de ello ya lo veo como el primer pasito. Sentiré este dolor y dejaré que salga porque si lo dejo ahí no me va a permitir respirar.

Aunque me cuesta mucho escribir. No siento que las palabras fluyan desde dentro, sino desde la cabeza. El corazón sigue dolorido y ese dolor se extiende hacía el estómago y la espalda.

Se lo que quiero desde la razón pero el corazón aún está debatiéndose para no perderle.

Sólo siento dolor, un dolor interno y profundo como cuando has tenido un pie doblado mientras dormías y te despiertas e intentas moverlo. Primero no puedes y cuando lo mueves el dolor es tan grande que no te atreves a respirar. Justo estoy en ese momento. En el que quiero moverlo pero el dolor es tan grande que no puedo soportarlo.

Necesito respirar tranquila y relajar el cuerpo para no sentirme tan mal. Me estoy aislando del mundo porque necesito curar este dolor a solas. Llevo mucho tiempo rodeándome de gente para no sentir y tapar lo que me sucede.

Con la excusa de que no es mi momento y de que necesito sentirme libre y vivir sola no hago más que tapar y ocultar que mi corazón se muere por dentro.

Pero ya no puedo ni debo continuar así… es hora de tratar este tema y solucionarlo de raíz.

Me duele, sí, y mucho, nunca pensé que podría dolerme tanto… cuanto mayor me hago más me duelen las cosas y más temo sentir dolor, pero no puedo dejar de ser valiente una vez más y acabar con ello de una vez.

No todo tiene que ser dolor en esta vida… estoy convencida de que tengo que sacar este dolor para que con ello libere mi corazón y le permita sentir sin miedo y con mimo.

Es hora de guardar un bello recuerdo del amor por él, de ese chico moreno y guapo de mirada intensa, como algo único y precioso. Le agradezco tanto haberme hecho sentir ese amor tan puro e inocente, único y maravilloso que… por qué no quedarme con ese recuerdo tan bello y hermoso en lugar de arrastrar ese dolor tan grande y tan feo?

TE AMO y siempre te amaré, pero quiero hacerlo desde la alegría de haberte tenido y haberte sentido, desde el recuerdo de un amor real, bello y único.

Te llevo en mi recuerdo y muy adentro para siempre…

martes, 20 de septiembre de 2011

Nuevo rumbo al paraíso

Semana de reflexión y de análisis en el tiempo y como conclusión... cierre de un momento y comienzo de otro hacía nuevos rumbos.

A veces llega el momento de terminar con algo que te agota física y emocionalmente... no se porque somos tan brutos que esperamos a encontrarnos hasta arriba para dar el cerrojazo y cambiar el rumbo.

Bueno, yo ya me conozco en ese sentido... necesito que llegue la carta del carro (del tarot) en la que todo se derrumba, en la que se toca fondo para resurgir de las cenizas. Debe ser que en el fondo somos como el Ave Fenix y sino llegamos a ese punto el aguante y la paciencia soportan cosas que cuando se toma distancia no se comprende porque se hace.

Lo que me satisface es que cada vez mis tiempos de reacción se van acortando, pero lo que me sigue molestando es el esfuerzo que empleo en las cosas y el seguir dándome golpes contra los muros de la existencia.

Lo único que en este momento sé, es que tengo que cambiar el sentido de la marcha. Que tengo que refugiarme en los que realmente me quieren y me respetan y no abusan de mi.


Esos que sólo quieren verte sonreir y abrazarte cuando te sientes abatida. Soy afortunada de tenerles y de que por arte de magia aparecen cuando no estoy en uno de mis mejores momentos... Casualidades??? ya sabéis que no creo en ellas, pero si creo en esos lazos invisibles que nos unen con algunas personas que de alguna manera sienten y siento si debemos estar o no debemos estar cerca.

Justo ahora me alejo de alguno y me acerco a otros, pero se que con el tiempo regresaremos a estar juntos y a volver a distanciarnos, pero por dentro, siempre juntos.

Ahora a iniciar un nuevo camino que me llene de paz y tranquilidad, sólo quiero estar donde quiero estar y con quien quiero estar, rehacer mi hogar, deshechar viejos recuerdos y hacer espacio en mi vida… está demasiado llena y me empiezo a asfixiar… necesito disfrutar de mi soledad y de mi.

Terminar del todo con organizar mi casa y mi vida… se acerca el comienzo de un nuevo ciclo y quiero tener hueco para todo lo bonito que está por llegar y aparecer en mi vida.

Siento que tengo que acabar con viejos vicios que me persiguen y no termino de arrancarlos de mis adentros y… debo hacerlo para encontrar mi equilibrio y para ser capaz de hacer mi camino en firme y con la seguridad de que lo inicio libre de todos esos lastres.

Ahí voy… con la cabeza alta y el pecho al aire, con la única protección de la prudencia y de momento el miedo que espero superar en los primeros pasos.