Echo de menos, echar de menos, aquello que antes me divertía.
Ahora no es lo que me apetece hacer para sentirme viva.
Echo de menos el impulso y las ganas de comerme el mundo que me caracterizaba.
Ya no me sale, me faltan cómplices, me sabe a nada.
Echo de menos un grupo de personas con las que poder hablar y reír sintiéndome en casa.
Cada uno está en lo suyo y se alejan de mi vida.
Echo de menos un hogar limpio y despejado.
Por más que lo intento me agota y me falta tiempo para conseguirlo.
Me enfermo.
Y lo observo sentada, relajada y en calma
y, de momento, me extraña,
cuando era lo que deseaba.
¿Nostalgia del tiempo pasado que nunca regresará?
¿Despedida de un proceso y entrada a otra etapa de la vida?
¿Madurez?
¿Sensatez?
¿Responsabilidad?
Simplemente ya no quiero hacer lo de antes,
no quiero repetir lo vivido.
Quiero cosas nuevas.
En su búsqueda me encuentro,
dando palos de ciegos sin saber lo que me espera.
Sumergirte en las profundidades de tu ser, es comparable a cuando te sumerges en las aguas del mar y... cada uno sabe hasta dónde quiere o puede llegar.
jueves, 8 de mayo de 2014
jueves, 24 de abril de 2014
¡Valórate!
Valores, valores, valores…
Lleno mis entornos de mensajes de luz,
de apertura,
de vida llena de amor y cariño.
Valórale, valórame, valórate.
Palabras que mi mente moviliza y quieren renovarse.
Lleno mis entornos de mensajes de luz,
de apertura,
de vida llena de amor y cariño.
Giro a un lado y me miran esos grandes ojos azules
no
saben como continuar,
los caminos de siempre no agradan.
Plagar de mensajes de confianza, de fortaleza,
de esperanza….
De frente tú, moreno inquiéto que sonríe cuando me mira,
llenarte
de tertura, de cariño, de calidez,
mantener esa parte tuya tan buena que cuando se
disfruta, cala dentro
desterrar por siempre la oscuridad que te acecha.
Detrás la Emperatriz de los Bosques,
pequeña flor de amor y
vida que se arruga por las noches,
envolvente en la seguridad, en la protección,
date independencia ¡Vuela!
Impregnación de colores.
La armonía en cada parte de nosotros.
Siente que puede, que se debe,
lo hay, algo en el camino nos espera.
La vida
tiene su sentido,
ahora no se entiende.
Valórale, valórame,
principalmente ¡Valórate!
viernes, 4 de abril de 2014
Luces en la penumbra
De
fondo suena en la radio esa canción que siempre me traslada al paraíso y me hace sentir la paz que
tanto anhelo.
Y me invade ese cosquilleo alrededor del cuello, que me eriza la piel, que estremece todo mi cuerpo... siempre por sorpresa...
¡Ring!, ¡ring!, ¡ring! - suena el teléfono.
Y me invade ese cosquilleo alrededor del cuello, que me eriza la piel, que estremece todo mi cuerpo... siempre por sorpresa...
¡Ring!, ¡ring!, ¡ring! - suena el teléfono.
- Nene,
tu padre ha sufrido un accidente.
Así
comenzó mi mañana de ayer y acabó diciendo:
- Murió
mi padre.
Luego,
un vacío inmenso que paralizó mi cuerpo y, ahora, vuelvo a sentir ese
cosquilleo intenso que alerta mi espíritu.
- La
muerte sólo duele al que se queda. Los que se van están bien - No
sé de dónde surgió esa mujer, pero allí estaba caminando por la sala - Creo
en la reencarnación y siento que, cuando nos vamos de aquí, nos trasladamos a un lugar
mejor donde se descansa, se aprende y se reflexiona sobre lo vivido aquí. Así
que, alégrate por él, aunque su muerte haya sido tan trágica.
Sus
intensas palabras se alojaban en mi interior y enmudecido seguí escuchando - Cuando
se muere de esa manera es duro, uno no se lo espera y no se ha preparado
para morir. Por eso es importante vivir lo que se pueda, porque ya regresaremos
para vivir más cosas o las mismas, todo depende de si se aprendió o no.
Que segura de sus
palabras – pensé, me encantaba y dejé que me embriagará y trasladará a ese mundo de paz y de alegría.
-
La vida es más bonita cuando se comprende y se entiende el sentido de pasar por
ella - paseaba despacio por la sala mientras hablaba y hablaba.
En
la habitación todo es de color blanco: las paredes, los suelos, las sillas... destacan unas grandes balconadas con visillos
blancos que con mirarlos me adormece. Este entorno tan etéreo se me vuelve mágico y me siento
relajado y ensimismado en sus palabras. La sutileza en su cuerpo, en sus
curvas, esa voz tranquila y dulce…
- Pareces
escritora - le dije.
- Me
gusta escribir - respondió sin alterar su voz y con la misma calma que le
acompañaba... - Me gusta aprender de la experiencia y me gusta vivir, aunque más bien
parezco una filósofa – hizo una pequeña pausa y mirándome con amor se acercó y
me abrazó suavemente, susurrándome al oído - Gracias por el cumplido, viniendo
de un escritor es todo un halago.
- De
nada – respondí abatido pero a la vez cautivado y sorprendido por esa mujer
madura que me hablaba y acompañaba en un momento tan doloroso y, sin querer
pecar de zalamero, continúe pausadamente - para escribir, hay que saber asimilar
la experiencia, sino, no se puede. Y está claro que eso tú lo dominas.
- La vida que me ha
tocado me ha llenado de mucha materia y hay que hacer algo con ella - volvió a responderme con esa sabiduría que acompaña a los que ya han vivido mucho.
Mirándose
las manos seguía en su discurso improvisado lleno de amor y cariño - Creo que
me ha tocado enseñar a los demás y quiero hacerlo. ¡Hay que ayudar! ¡Tenemos que
ayudar!. Necesitamos un mundo mejor y las nuevas generaciones sólo ven ruina, no ven
futuro. Hay que ayudarles a que vean que se puede salir y construir.
Cada
generación tiene lo suyo, y nuestros hijos tienen la renovación de la humanidad
en sus manos y hay que prepararles. ¡No podemos mostrarles nuestra
desesperación!. Piensa en tus hijas, ¿Quieres que se dejen llevar por el caos?
- No,
por supuesto que no- dije apresuradamente.
- Yo
tampoco - su seguridad y firmeza me dejaban sin palabras, sólo quería
escucharla - Quiero que trabajen y luchen por un mundo mejor y a su medida. Su
mundo será muy diferente al que tenemos, se acabaron las empresas que te
acogen, van a tener que cooperar y compartir. Y, hoy por hoy, no sabemos
enseñarles porque a nosotros se nos educó en lo material. Cuántos más bienes tengas,
mucho mejor. Pero no, esto no es así y ahora tenemos la prueba de que no ha
funcionado.
Esa
no es la meta y van a tener que cambiar la filosofía de vivir - admiraba cada
una de sus palabras y me estaba volviendo loco por poder sentirla cerca de
nuevo - … y me uno al carro mientras viva.
Se
giró de repente y sonriéndose me dijo: - Hablo mucho, ¿eh?, y de sus labios salió una preciosa
risa.
-
Hablas mucho pero me gusta escucharte – la miraba muy atento y esperaba de nuevo
sus palabras y que sus brazos me rodearan una vez más.
- ¿Suena
bien lo que digo? - respondió divertida - Pues mucha gente cree que estoy loca –
una sonora carcajada retumbó en la sala. Y sonreí por primera vez desde que…
-
Siempre se ha dicho que los locos son los que se acercan a la verdad - me animé
a participar de su conversación.
- Puede
ser, pero también terminas solo - comentó con naturalidad - Lo primero que he
aprendido en estos últimos años es a estar sola y feliz, sino no podría avanzar.
-
Eso es cierto - continué… - ¿Sabes? Me haces pensar en otras cosas y eso me
viene muy bien ahora.
Se
arrodilló frente a mí y tomó mis manos. Un calor intenso comenzó a recorrer mi
cuerpo y sentí que me sonrojaba - Uno puede decidir si se queda en el
sufrimiento o si prefiere ir hacía lo que le hace feliz. Toma siempre una actitud
positiva y hacia delante, está prohibido quedarse quieto y acomodarse.
Que
mujer tan interesante, peculiar y diferente a los demás estaba conociendo y ya
no quería separarme de ella. La quería en mi vida, la quería en mi mente, la
quería en mi cama, la quería, la quería… era la musa de mis sueños.
miércoles, 2 de abril de 2014
Reflexión de última hora
Cuando
consigues salir del ego y mirar
desde la humildad, la vida se transforma en algo increíblemente sencillo y
fácil.
La pena es que te toca ayudar a los que aún no se encuentran allí y no te permiten disfrutar de ello.
La pena es que te toca ayudar a los que aún no se encuentran allí y no te permiten disfrutar de ello.
viernes, 14 de marzo de 2014
Mi cuerpo me pide llorar
Hace días que,
cada vez que puedo abstraerme para estar sola, la sensación de llanto me
inunda.
Me duele la
cadera y, si me centro en ella, vuelve el llanto a aflorar.
La boca del
estómago llora, la cadera llora, mi tobillo llora, mi rodilla llora… la mitad
de mi cuerpo llora y no la dejo llorar.
Otra vez el
llanto asoma por mi estómago, lo justo para mojar mis ojos y volverle a ocultar.
Si pudiera
dejar que este torrente emanase, la liberación y desahogo me permitiría
sentir el vacío que tanto ansío.
Liberar las
emociones enriquece y niego mis emociones. No las dejo fluir. Quiero pero no
puedo o puedo pero no quiero.
Y mientras,
busco ese rincón de soledad en el que dejar salir mi dolor.
Añoro mi
soledad buscada, la quiero, la necesito… tanto tiempo sin tenerla que ya te
echo en falta.
Te necesito
soledad, quiero sentirte de nuevo, añoro tu bienestar, añoro tu calidez, añoro
la sensación de ser, añoro tu calma y tu fé... Vuelve a mí, no me dejes en el
bullicio. ¡Sácame de aquí!
Te necesito
soledad, para avanzar, para sacar, para liberar, para despejar.
Por eso pido a gritos luz y
clarividencia en mi camino para que me guíe y nos salve.
martes, 11 de marzo de 2014
Sabiduría del amor
Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran.
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz.
Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable.
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono.
Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera. Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más.
Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a si mismas, a crecer y a fortalecer su interior.
Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.
TERESA DE CALCUTA
Que gran sabiduría la de esta mujer. Que claro y sencillo parece salir de su puño y que fácil reconocerse entre esas líneas cuando ya has pasado por ello y lo has superado.
Porque sino quieres ver y pones una venda sobre tus ojos permanecerás infeliz de por vida.
Me uno a ser feliz y ser y recibir amor sano.
Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz.
Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable.
Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono.
Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera. Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más.
Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a si mismas, a crecer y a fortalecer su interior.
Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.
TERESA DE CALCUTA
Que gran sabiduría la de esta mujer. Que claro y sencillo parece salir de su puño y que fácil reconocerse entre esas líneas cuando ya has pasado por ello y lo has superado.
Porque sino quieres ver y pones una venda sobre tus ojos permanecerás infeliz de por vida.
Me uno a ser feliz y ser y recibir amor sano.
lunes, 10 de marzo de 2014
Continuar lo hallado...
Por casualidad (no creo en las casualidades) localicé un blog de la psicóloga María Dolores Paoli en el que en una de sus entradas escribe sobre los niños índigos. No es un tema nuevo para mí, ya que llevo años, pendiente de encontrar información fiable sobre ello, ya que mi hijo mediano tiene el aura de ese color.
Todo lo que localicé años atrás no me convencía, ya que era muy sectario, muy de iluminados y no les respaldaba ni apoyaba ningún estudio o base medianamente científica. Pasados los años, en los que se ha podido observar este fenómeno durante más de una decada o incluso un poco más, ya hay hechos y estudios demostrados.
Y no es que necesite de la ciencia, pero sí de la demostración y de lo que me trasmita sentido común y, sobre todo, lo que me parezca cierto, no sólo por la experiencia de los demás sino por la mia propia. Tengo la muestra en casa.
Bajo el título de niños con TDAH, mis propios hijos han sido y son muestras de los estudios que los psiquiatras, neurólogos y demás especialistas están realizando para la investigación de tantos niños con este transtorno y de muchos síndromes más.
No estoy conforme con que los incluyan a todos en este grupo, pero comprendo que muchos estudiosos no son capaces de abrir la mente a una nueva generación, y para que puedan adaptarse a la "normalidad" tenemos que pasar porque les mediquen para controlar su mente.
Y necesito encontrar más información… pero siento que he llegado al final de la información. No hay más información para los niños del futuro. Y pienso que a lo mejor me toca “inventarlo”. Creo que toca crear y compartir con los demás.
Mientras, continúo investigando y buscando lo mejor para hacer que mis hijos sean más felices, mejores personas y que vivan desde el amor.
Y de hay sale una de mis tantas teorías para conseguir humanizar de nuevo el mundo. Creo que los niños deben estar juntos para dormir. Con ello se aprende a compartir, a convivir y a quererse más.
Si se les separa se hacen individualistas, egoistas, solitarios,…
Yo compartí habitación toda la vida con mis hermanas. En casa de mis padres sólo había dos habitaciones y a veces pienso que ponerles tantas habitaciones a mis hijos ha sido un error.
Cuando hace unos años, tuve la oportunidad de convivir con familias senegalesas, todos dormían en la misma cama o colchón. Padres e hijos y puedo asegurar que los valores de familia que ellos tienen son envidiables y dignos de imitar.
La otra tarde hablando con una mamá de una compañera de mi hija Helena, que también se ha divorciado hace poco tiempo, me comentaba que sus hijos se sentían dolidos con su padre por ciertos comportamientos de él, y ví como ella ayudaba a sus hijos a exteriorizar sus sentimientos y ponerles palabras para que luego pudiesen decirle a su padre el dolor que les causaba y como les hacía sentir.
Me pareció algo maravilloso, aunque pueda parecer absurdo. He tenido tantas dificultades durante mi vida para poder expresar mis sentimientos que seguramente mis hijos lo hayan heredado de mí, o mejor dicho, lo imiten, ya que siempre me he callado lo que me dolía y todavía sigo haciéndolo, aunque poco a poco intento expresarlo y mostrarlo antes ellos.
Y con la situación que tienen con su padre...les entiendo,allí no hay quien viva y si me pongo en su lugar hace tiempo que ya no iría. Hay que vivirlo para saber lo que es.
Y como me importan y mucho mis hijos, aprovecho este momento para que aprendan (o aprendamos) a decir lo que sienten. A decirle el daño que les hace y a no permitirle que les haga más daño.
Él es el adulto y hace tiempo que me di cuenta que yo no tengo que enseñarle nada, ni decirle como debe ser con los niños.
Para mí lo normal es que se lleve bien con ellos y que tenga una relación buena. Pero para el, quizá lo normal sea lo que hace y ahí no puedo meterme.
Así que, de una situación apararentemente negativa, le doy la vuelta y vamos a obtener un estupendo aprendizaje.
Si consigo que aprendan a mostrar y verbalizar lo que sienten, estoy segura de que les irá mucho mejor en la vida de lo que me ha ido a mi.
Poder decirle a los demás lo que sientes, decirles lo que te duele, decirles lo que quieres, decidir como quieres que te quieran...sería tan bueno para ellos, que si lo consiguen tan jóvenes, sabrán hacerse respetar y conseguirán amarse por encima de todo.
Por lo que conseguirán no dar con personas que les hagan daño y les machaquen. Sí, ya sé que es algo que me sale, el temer que sufran lo que yo he sufrido. Es el instinto de protección que tengo ante mis hijos.
Por ejemplo, con Víctor, llevo semanas insistiendo con el tema de la comida. Le pregunté el otro día qué por qué se descuida y no se quiere, que sino come, ni se alimenta se está haciendo daño así mismo y que debe quererse mucho más.
Desde entonces sé que come, aunque sea un poco, pero come. Pero no puedo bajar la guardia o volverá a empezar. Además por su forma de ser es un candidato a imitar a los hombres de su familia. Ya muestra algún que otroramalazo. Pero creo que si consigo que se quiera y se respete más a sí mismo, todo cambiará dentro de él y será una persona mucho más respetuosa hacía los demás y mucho más amorosa.
Además, los padres de ahora no debemos educar a los hijos como los de antes. Estamos para ser sus maestros y enseñarles cosas más importantes y prácticas para su vida, que: "no te muevas en la mesa", "no hables con la boca llena" o "no hables si no es tu turno", que también es importante, pero voy a una enseñanza más profunda: la de saber amarse y respetarse.
Si consiguen esto tendrán un mundo diferente. Muy diferente.
No os habéis preguntado nunca, ¿por qué no nos queremos como debiéramos?. Nos enseñaron a atender a los demás antes que a uno mismo, y fue un error.
Tantos divorcios serán por algo. Tantas personas en terapia será por algo. Tantas personas mendigando amor será por algo... y tantas otras personas aprovechándose de dichas carencias será por algo.
Ahora veo a mis hijos con sus amigos como se abrazan, como se dan muestras de amor… A nosotros no se nos permitía. Nos perdimos el contacto físico. Nos perdimos la interrelación afectiva y el resultado es la sociedad de mierda que tenemos: Sin valores, egoístas, cada uno a su bola y a su propio beneficio, a llenar las arcas, a sobrevalorar el poder del dinero por encima del amor y las relaciones personales.
Por eso le doy vueltas a una nueva forma de educar y de enseñar porque ellos son diferentes y necesitan algo diferente.
Profundizo en mí y observo y aprendo de ellos. Algo hay que hacer y voy a hacerlo. Y tiene pinta de que mucha más información sobre las nuevas generaciones y la forma de tratarles y educarles no existe, y sino hallo la información… toca crear y descubrirla yo misma.
Grande y precioso trabajo que me agrada y me apetece hacer.
Estados compartidos
Paula va a hablar con su padre para decirle que no quiere ir más con él y le va a explicar por qué.
Ayer pasamos la tarde juntas. Tocaba dentista y, en el trayecto, aprovechó para contármelo.
A la vuelta, como no podíamos entrar en el barrio porque estaba cerrado el acceso por el entierro de la sardina, nos fuimos de compras a Príncipe Pío.
Entramos en Zara Home porque me encanta su escaparate cada vez que paso. Veo esa ropa de cama tan bonita, tan blanca, tan ordenada y pienso que me encantaría tenerla y que la casa estuviese vacía para poder crearla de nuevo.
Soñé un rato con ello, y a ella le pasa lo mismo. Quiere tener su nueva habitación con su cama grande cubirta con una colcha de leopardo, con cojines de leopardo, alfombras de leopardo, y yo con colchas acojedoras blancas.
Cada una con lo suyo, pero es una meta que ya nos urge.
Hasta tirar el armario necesito. “Desinfectar” la habitación de todo.
Luego está la pequeña, Helena… como se pone, ¡ojo! el carácter que está sacando. Está entrando en la adolescencia y llevo unos días frenándola porque se muestra exigente, mandona, intransigente, impaciente… Intento hacerle ver que así no va a conseguir nada. Que sólo con educación y respeto podremos hablar y entendernos y ganar mucho más conmigo y en la vida.
Helena es una niña muy especial que no comprende muchas cosas y por eso se altera como se altera. Debió sufrir cosas terribles en otras vidas, todas ellas relacionadas con la muerte, con la enfermedad, con la agonía y la angustia que hagan de ella una niña temerosa, insegura y con mucho miedo, sobre todo cuando llega la noche. Asocia dormir con la muerte.
Hace unos días lo hablé con ella para que comprendiese de dónde vienen sus miedos. No sé si llego a comprenderlo, pero al menos ahora está algo más relajada, aunque cada noche se duerma en mi cama y haya que cambiarla, pero no hay prisa y la meta es eliminar su miedo.
Y Víctor, al que por fín noto relajado y tranquilo. Podemos hablar, podemos besarnos, podemos abrazarnos sin gritos, sin enfados, sin desprecios… Sabe que le quiero y que lo que hago es para que esté bien. Hace unos días le dije que no comprendía porque no se quería. Que sino comía no estaba cuidando su cuerpo y no se estaba queriendo. Toma una medicación que le produce inapetencia y a la hora de comer no tiene hambre, pudiendo pasar todo el día con lo que toma en el desayuno hasta la hora de la cena. Claro que a esas horas devora y engulle todo lo que se encuentra a su paso.Pero lo que siento es que al decirle lo que pensaba algo ha debido movérsele por dentro, porque ha comenzado a comer aunque no sienta apetito.
Todos estamos mejor, pero es cierto que llevamos un mes completo sin movernos de casa.
Este fin de semana se van con su padre.
Quedo pendiente del reencuentro.
Ayer pasamos la tarde juntas. Tocaba dentista y, en el trayecto, aprovechó para contármelo.
A la vuelta, como no podíamos entrar en el barrio porque estaba cerrado el acceso por el entierro de la sardina, nos fuimos de compras a Príncipe Pío.
Entramos en Zara Home porque me encanta su escaparate cada vez que paso. Veo esa ropa de cama tan bonita, tan blanca, tan ordenada y pienso que me encantaría tenerla y que la casa estuviese vacía para poder crearla de nuevo.
Soñé un rato con ello, y a ella le pasa lo mismo. Quiere tener su nueva habitación con su cama grande cubirta con una colcha de leopardo, con cojines de leopardo, alfombras de leopardo, y yo con colchas acojedoras blancas.
Cada una con lo suyo, pero es una meta que ya nos urge.
Hasta tirar el armario necesito. “Desinfectar” la habitación de todo.
Luego está la pequeña, Helena… como se pone, ¡ojo! el carácter que está sacando. Está entrando en la adolescencia y llevo unos días frenándola porque se muestra exigente, mandona, intransigente, impaciente… Intento hacerle ver que así no va a conseguir nada. Que sólo con educación y respeto podremos hablar y entendernos y ganar mucho más conmigo y en la vida.
Helena es una niña muy especial que no comprende muchas cosas y por eso se altera como se altera. Debió sufrir cosas terribles en otras vidas, todas ellas relacionadas con la muerte, con la enfermedad, con la agonía y la angustia que hagan de ella una niña temerosa, insegura y con mucho miedo, sobre todo cuando llega la noche. Asocia dormir con la muerte.
Hace unos días lo hablé con ella para que comprendiese de dónde vienen sus miedos. No sé si llego a comprenderlo, pero al menos ahora está algo más relajada, aunque cada noche se duerma en mi cama y haya que cambiarla, pero no hay prisa y la meta es eliminar su miedo.
Y Víctor, al que por fín noto relajado y tranquilo. Podemos hablar, podemos besarnos, podemos abrazarnos sin gritos, sin enfados, sin desprecios… Sabe que le quiero y que lo que hago es para que esté bien. Hace unos días le dije que no comprendía porque no se quería. Que sino comía no estaba cuidando su cuerpo y no se estaba queriendo. Toma una medicación que le produce inapetencia y a la hora de comer no tiene hambre, pudiendo pasar todo el día con lo que toma en el desayuno hasta la hora de la cena. Claro que a esas horas devora y engulle todo lo que se encuentra a su paso.Pero lo que siento es que al decirle lo que pensaba algo ha debido movérsele por dentro, porque ha comenzado a comer aunque no sienta apetito.
Todos estamos mejor, pero es cierto que llevamos un mes completo sin movernos de casa.
Este fin de semana se van con su padre.
Quedo pendiente del reencuentro.
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